jueves, 24 de mayo de 2007

No profesionalidad y calidad, no es tan reñidas

Existe el error injustamente extendido de identificar, y calificar despectivamente, como aficionado o no profesional todo trabajo carente de calidad o de exigencias técnicas y rigor. Sin embargo nada más lejos de la realidad, cuando hablamos de creación artística en general o de las artes escénicas en particular. El que cultiva o practica, sin ser profesional, un arte, ciencia, oficio, deporte, etc., no lo hace por imposibilidad de dar el salto a la profesionalidad, porque se reconozca inexperto o considere su trabajo de menor entidad o calidad. En la mayoría de los casos, la vía de la no profesionalidad, es más un planteamiento de principios, de independencia, de libertad creativa no sometida a las exigencias de los “mercados” artísticos.

Desde las instituciones se debe defender esta opción como alternativa a la profesionalidad. Al igual que el deporte aficionado cuenta con notables ayudas y apoyos, así debería ocurrir con las actividades artísticas.