jueves, 3 de mayo de 2012

La Plataforma "Yo apoyo al Teatro PROFESIONAL Asturiano", acusa al teatro amateur de intrusismo, deslealtad y suplantación.

La Plataforma "Yo apoyo al Teatro PROFESIONAL Asturiano", acusa al teatro amateur de intrusismo, deslealtad y suplantación.

El párrafo que sigue está incluido en un manifiesto  que pretende denunciar la mala situación que presuntamente atraviesa el teatro profesional asturiano. Ese tipo de denuncias, sin entrar en el fondo de los argumentos, nos parece comprensible (la situación del teatro en general no es muy boyante), lógica e incluso necesaria. Pero si entramos en los argumentos esgrimidos, para argumentar la mala situación, nos encontramos con uno que llama poderosamente la atención:

Marcado intrusismo por parte del llamado "teatro amateur" (que goza de ingente apoyo a través de las administraciones públicas en detrimento del profesionalismo –llegando a suplantar a éste en la mayoría de los eventos escénicos)

Es, en argumentos como estos, donde se pierde la razón y se devalúan los otros argumentos ya de por si endebles. Pedir más ayudas públicas, más actuaciones programadas, más inversión para el Circulo Asturiano de Teatro y que se paguen las facturas con más celeridad, podría ser defendible y compartido por muchos profesionales e incluso no profesionales.

Nosotros no calificaremos estos argumentos porque se califican por si solos. No sabemos quien dirige esta plataforma y sobre todo quién redacta los escritos reivindicativos. Pero en sus distintas publicaciones se dicen cosas como estas:

En la publicación Rtpa  transcriben la opinión de Jorge Moreno que, según dicen de él, comenzó en el Teatro como aficionado en 1994 y en 2001 hasta que decidió establecerse como empresario para poder vivir de su pasión de una manera profesional. Dicen además que en la plataforma defienden el teatro como una actividad industrial más que debería de regirse por las mismas reglas de mercado que otros sectores”.

En un blog editado por la plataforma se dice así mismo:

En Asturias, profesionales y amateurs comparten los mismos espacios y la confusión entre ambos perjudica drásticamente a los primeros, que se ven asfixiados por una competencia que resulta desleal, pues comparte con los profesionales espacios y privilegios sin cumplir con ninguna de sus obligaciones (legales, fiscales...). Por ello, y a modo de honesta y necesaria información para el público, clarificar dicha distinción es de vital importancia.
Desde nuestra plataforma, compuesta por más de doscientos profesionales y espectadores, rogamos que esa diferencia se haga visible en la información y publicidad de las programaciones de Artes Escénicas en el Principado.

Por otro lado y ante la creación en Langreo del Centro de Artes Escénicas Álvarez-Novoa, un centro de creación escénica de teatro amateur, recogida en El Comercio, manifiestan su

rotunda oposición al proyecto del Ayuntamiento de Langreo respecto a la futura puesta en marcha del "Centro de Artes Escénicas Álvarez-Novoa" -que pretende favorecer la creación de grupos de teatro NO PROFESIONALES-. Cuando más de cuarenta empresas de la escena en el Principado se ven abocadas al cierre ante la falta de perspectivas y la indiferencia de las administraciones, resulta contradictorio que un municipio dedique más de 200.000 euros al fomento de un supuesto hobby, sobre todo teniendo en cuenta que la competencia desleal del falso "amateurismo" constituye en la práctica una severa amenaza para la continuidad del sector.

Resulta sorprendente, y quizás para algunos indignante, ver que la defensa de un sector se construya sobre el desprestigio de otro. No entendemos tanta inquina y sobre todo si viene de alguien que procede del mundo amateur (quizás nunca lo fue). Tampoco entendemos el recurso a la mentira como medio para tener razón. Nadie en su sano juicio puede afirmar que el teatro amateur no cumple ninguna de sus obligaciones (legales, fiscales...). Quien eso dice demuestra una ignorancia absoluta sobre el marco legal en el que se mueven los grupos amateur… o una mala fe («mauvaise foi», como la llamó Sartre) manifiesta.

A nosotros no nos sorprende ni nos indigna. A nosotros nos produce tristeza. Una tristeza que viene de comprobar que alguien piensa que los responsables, de la mala situación de las artes escénicas en general y de las profesionales en particular, son los amateur. Eso es no entender nada, o no querer morder la mano de quienes les subvenciona o tiene que abonar las deudas pendientes, por si en el futuro hay que llegar a acuerdos con ellos. Y para ese pim-pam pum están los aficionados… un blanco fácil.

Será el tiempo el que ponga a cada uno (profesionales y amateur) en su sitio ya que la administración responsable de las artes escénicas no lo hace, o se desentiende de ello. Pero los amateur tenemos claro de que va esto y no nos dejamos engañar… y tampoco nos deberían preocupar estas pataletas más propias de la mediocridad, de la envidia y de despechos enfermizos que de una reflexión razonada.

Ladran luego cabalgamos, amigo Sancho.