miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Quién designará el Premio Max al Teatro Aficionado?


Hace pocos días reproducíamos en este espacio la nota de prensa de la Fundación Autor sobre la decisión del Comité organizador de los premios Max de otorgar por primera vez un Premio Max al Teatro Aficionado.

Nos reiteramos en lo que dijimos entonces al trasladar nuestra felicitación por dicha concesión a la Fundación Autor, al tiempo que a EscenAmateur “Alma Mater” e inspiradora de la idea.

Pero una lectura más detallada de la nota nos llama la atención una frase que nos preocupa: el Premio Teatro Aficionado “será una de las cuatro estatuillas que se entregarán por designación directa del comité organizador

Dicho Comité otorga así mismo de forma directa  el Premio Nuevas Tendencias, el Premio Iberoamericano y  el Premio de Honor porque van destinados a profesionales. El palmarés de premios especiales se completa con  el Max de la Crítica y el Max al Espectáculo Revelación, que concederán  sus respectivos jurados.
Pero en la inmensa mayoría de los premios son los propios profesionales del teatro y la danza quienes integran el cuerpo electoral hecho que ha contribuido a dar a los premios su gran prestigio y carácter democrático.

La duda es evidente ¿por qué no se somete el premio al Teatro Aficionado al mismo criterio de ser otorgado por los propios aficionados?, o en su defecto, y vista la complejidad de conformar este amplio cuerpo electoral aficionado, ¿Por qué no se compone un jurado específico?.

No dudamos de la solvencia de los profesionales que integran dicho Comité Organizador para seleccionar o valorar a los candidatos a los premios de Nuevas Tendencias, el Premio Iberoamericano y  el Premio de Honor, aunque lo ideal es que tuvieran su jurado específico. Los candidatos a dichos premios se eligen entre profesionales y por profesionales.

Pero el panorama del teatro Aficionado es amplio y complejo y creemos que los más autorizados a conceder dicho premio son los propios aficionados. Repetimos que a estas alturas es muy difícil, aunque no imposible, conformar ese cuerpo electoral democrático. Pero si es muy fácil y rápido componer un jurado específico, compuesto por aficionados que con pleno conocimiento del espacio Amateur pueden encargarse de otorgar dicho premio.

Estamos convencidos que Antonio Onetti, presidente de la Fundación Autor, compartirá este criterio y confiará a los Aficionados el otorgamiento de su premio.

El Teatro Aficionado, y su labor callada, continuada en el tiempo y a veces incomprendida, se merece la consideración que le da la Fundación autor al crear este primer Premio Max al Teatro aficionado. Esperemos que en el devenir de los premios Max se siga contando con el Teatro Aficionado y que se facilite el acceso de alguno de sus representantes a aquellos ámbitos actuales y futuros que adopten decisiones sobre las artes escénicas. Al igual que se sienta un representante del teatro aficionado (perteneciente a EscenAmateur, por cierto) en el Consejo Estatal de las Artes Escénicas; sería deseable, y creemos que muy conveniente, hacer un hueco al Teatro aficionado en el comité  Organizador de lo Premios Max  o en sus derivadas futuras.